Apoyo de emergencia al reasentamiento de desplazados internos

Las nuevas comunidades: "El Triunfo", Champerico

Un signo de que la vida está volviendo a alguna normalidad para las casi trescientas familias que viven en la comunidad de "El Triunfo" son los grupos de niños que se disputan un balón de fútbol en el suelo caliente cuando la escuela concluye. Recientemente, esos mismos escolares tuvieron su primera oportunidad de pintar, cuando los maestros les sugirieron que adornaran las paredes oscuras y opacas de las recién instaladas letrinas aboneras con que cuenta la escuela. "Pintamos quetzales (el ave nacional de Guatemala) porque los habíamos visto en los bosques de las montañas", dice con timidez Dolores Mejía Sica, de doce años. Otros niños dibujaron montañas y ríos. Un niño pintó un helicóptero de color café, recuerdo conmovedor de los años que sus familias pasaron viviendo bajo la amenaza de la persecución del Ejército en las tierras altas del norte. El próximo proyecto de la escuela es plantar árboles alrededor de las viviendas para reforestar la comunidad. Con ello, los niños verán en la práctica qué significa proteger el medio ambiente y a la vez mejorar su comunidad.

"El Triunfo" fue adquirida para las CPR a mediados de 1998, y el reasentamiento se dio en septiembre de ese mismo año. Fue la tercera propiedad que se negoció exitosamente con el gobierno de Guatemala. Antigua hacienda algodonera, ubicada en las fértiles tierras bajas de la costa del Pacífico, estaba cubierta de maleza cuando sus primeros habitantes llegaron tras su largo viaje hacia el sur. Aún peor fue que su llegada coincidió con la estación lluviosa, lo que significó fango profundo y pegajoso bajo los pies, e inundaciones por todos lados. El cambio repentino de temperatura, del clima frío de las tierras altas a la humedad de la costa, también produjo enfermedades inmediatas, incluso la malaria, que los campesinos no conocían. "Vinimos aquí porque necesitábamos algún lugar permanente donde vivir, y aunque aquí era difícil, esta tierra es nuestra", comenta la dirigente comunal Mercedes Utuy. "Pero ahora, casi dos años después, casi parece un pueblito por sí mismo", agrega con orgullo y dice

"Se ha progresado gracias a la dura labor de residentes fuertes" y esto es una realidad comenta la coordinadora del proyecto, "la comunidad aportó miles de jornales de trabajo como mano de obra no especializada para la construcción de las viviendas y la instalación del agua potable, trabajaron muy duro. Sin su organizaciön y activa participación no se habrían logrado los objetivos que nos propusimos con la ayuda humanitaria" Los techos temporales otorgados inicialmente por ECHO fueron semi destruídos cuando la tormenta Mitch afectó la región. Oxfam GB desarrollo un estudio de factibilidad para mejorar sus albergues. Ahora frente a las calles enumeradas por sectores, se alinean las viviendas. Son construcciones de 52.51 metros cuadrados en donde se ha combinado el cemento prefabricado y el bambú. El diseño de las viviendas lo realizó el arquitecto Douglas Ortíz y refleja los textiles usados por este grupo indígena en la construcción. Así mismo, las planchas de concreto toman estos textiles que encierran elementos socio-culturales de la población. La intención de ver la fachada de las viviendas con textiles similares a los elaborados y usados por los pobladores permite fortalecer su identidad y su arraigo en tierras diferentes a las de sus lugares de origen.

Cada hogar cuenta con agua domiciliar, letrinas, y cocinas ahorradoras de leña donadas por el Fondo de Inversión Social (FIS), facilitando con ello las actividades que se desarrollan en la casa. Los logros alcanzados se palpan a primera vista, los residentes se identifican plenamente con sus viviendas las que son co- propiedad de la pareja (del hombre y de la mujer). El acceso de la mujer a la propiedad les asegura derechos como miembros activos en esta comunidad en formación. La ayuda otorgada por ECHO y Oxfam GB ha permitido elevar la calidad de vida , la salud e higiene mental de las familias. 

Mucha gente procura cosechar frutas y verduras en las pequeñas parcelas que están al lado de sus casas, un signo más de que la vida está volviendo a sus ciclos normales. La producción es sobre todo para el propio consumo de las familias, pero ya que el pueblo está apenas a un corto viaje en autobús de distancia, cualquier excedente va al mercado para su venta. "No es como cuando estábamos en las montañas, y teníamos que caminar dos días para llegar a la comunidad más cercana" señala Mercedes. Como mujer viuda trata de criar cinco hijos ella sola -puesto que su marido murió en las montañas-, la proximidad al camino principal es importante para ella. "Es mucho más fácil aquí, porque si quiero ir al mercado del pueblo a vender, el camino está justo al lado" dice.

Otros aspectos llamativos de esta comunidad en desarrollo es el tanque de agua, que bombea agua potable a la totalidad de doscientos noventa y ocho hogares, los lavaderos públicos que facilitan el trabajo a las mujeres y la clínica local, provista de paneles de energía solar y una variedad de inmaculado equipo médico. Ambas cosas han sido cruciales para luchar contra la diseminación de enfermedades entre los recién llegados, así como para frenar otras dolencias que han afectado al área. El promotor de salud Domingo Álvarez refiere, orgulloso, la forma en que la comunidad esquivó la reciente epidemia de cólera que afectó a los pueblos que se encuentran alrededor de "El Triunfo". "Organizamos a todos nuestros promotores de salud y los mandamos a que le dijeran a todo mundo que hirvieran el agua, lavaran las frutas y las verduras que trajeran de fuera, y no tuvimos ni un solo caso de cólera en nuestras manos", comenta. Los promotores recibieron algo de primeros auxilios en las montañas, pero también recibieron capacitación durante nueve meses como parte del proyecto 

ECHO-OXFAM-GB. Durante el período inicial del reasentamiento, también estaba a mano un médico para dar consulta y transmitir sus valiosos conocimientos a los promotores. Hoy, dada la experiencia del personal y los bien provistos recursos de la clínica, la comunidad ha acordado abrir las instalaciones a otros campesinos que viven en los pueblos vecinos, según dice Domingo. Ahora dan hasta treinta consultas al día, y hasta tienen tiempo para lanzar campañas en la comunidad para que la gente no tire basura y dé un buen mantenimiento a sus letrinas.


Tour virtual de las nuevas comunidades

"Unión del 31 de mayo", El Tesoro, Departamento de El Quiché

Turanza, Salquil, Vicalama, Ixtupil, Cotzal, Sumalito 


 


Mercedes Utuy


La contribución de ECHO-OXFAM GB a la reconstrucción y reasentamiento en El Triunfo:

  • Construcción de un tanque de agua para brindar agua potable domiciliar a los 298 hogares

  • Medicinas, personal médico y capacitación para la clínica comunal durante el reasentamiento y los nueve meses posteriores

  • Equipos agrícolas, semillas, herbicidas, granos para cada hogar

  • Leña, jabón, azúcar vitaminada y utensilios de cocina para cada hogar

  • Construcción de lavaderos comunales

  • Molinos de maíz comunales

  • Instalación de letrinas aboneras en cada vivienda

  • Techo temporal y viviendas definitivas


Mirando hacia el futuro

 

"Todavía estamos en la etapa de emergencia, todavía nos falta llegar a la etapa de desarrollo. Pero tenemos confianza en nosotros mismos y en nuestara propias capacidades", dice el líder veterano de las CPR, Juan Francisco Gómez de la comunidad de El Triunfo.

Juan Francisco tiene buenas razones para sentirse optimista: el año pasado la comunidad cosechó sus primeros mangos para exportación y ganaron 23,000 quetzales (casi 3 mil dólares) que luego fueron reinvertidos en el mantenmiento de los frutales para la próxima cosecha.

Juam Francisco dice que la meta es construir una pequeña bodega y un lavadero y lugar de empaque para así no tener que pasar por intermediarios y que la comunidad genere más ganancias.