Apoyo de emergencia al reasentamiento de desplazados internos

Las nuevas comunidades: "Unión del 31 de mayo", El Tesoro, Departamento de El Quiché

La única manera para entrar a la comunidad que sus residentes bautizaron "Unión del 31 de mayo" es una caminata larga y difícil, de ocho horas, a través de las montañas, o un viaje de veinticinco minutos, costoso y que arranca el cabello, en una avioneta pequeña y frágil que sale del poblado de Cobán. De cualquier manera, las 450 familias que se reasentaron en la antigua hacienda de cardamomo, ubicada en los valles que se encuentran entre las cordilleras del Quiché, que se ven en lontananza, encuentran que el aislamiento es uno de los obstáculos más grandes que tienen que superar.

"Hemos progresado, después de casi dos años de estar aquí" dice el dirigente comunitario Antolín Maldonado, "pero lo que hace que todo sea más difícil es la falta de caminos. Todos los materiales que tengamos que traer, o la producción que tengamos que sacar, tiene que ir por avión. Y eso quiere decir un gran gasto".

Cuando ECHO-OXFAM GB, a través de Alianza, una ONG local, inició su ambicioso proyecto de mejorar 405 hogares, hubo que transportar por aire todos los materiales de construcción dice Douglas Ortiz, arquitecto guatemalteco que fue contratado por OXFAM para el proyecto. Pero lo que impresionó inmediatamente a Douglas fue la determinación de la gente de llevar la parte de materiales que les tocaba desde la primitiva pista de aterrizaje, a través de los valles, hasta sus parcelas. También tuvieron que cargar la madera que se usó para las paredes, así como la arena y piedrín que eran necesarias para mezclar el cemento de las colinas y riberas de los ríos de las cercanías. "Recoger los materiales involucró una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo, y muchas veces lo hicieron sin mulas ni caballos", dice Douglas.

Superando esos obstáculos, el antiguo piso de tierra ha sido sustituido por cemento, que es más fácil de limpiar y más higiénico. De las raquíticas estructuras de varas y plástico en que la gente vivió después de haber llegado de las montañas han sido sustituidos por casas con pilares de concreto, techo de zinc y paredes de láminas de madera. El impacto social del proyecto es altamente positivo, muestra cambios graduales y evolutivos en el estilo de vida del núcleo familiar al transformar el lugar tradicional de la fogata de leña - colocada al centro de la vivienda y a nivel del suelo - por una construcción elevada fuera de la vivienda. Cambios que mejoran la salud de la familia al prevenir enfermedades respiratorias causadas por el humo que producía el sistema anterior. Aún mejor es que ahora hay agua potable en cada casa, que se bombea desde las colinas vecinas a través de relucientes tubos de plástico (que también llegaron por avión).

"Esto es mucho mejor que estar en las montañas, o cuando llegamos aquí por primera vez: vivíamos debajo de láminas de plástico", dice Sabina Hernández, una de las residentes. Las mejoras en los hogares también se han traducido en mejorías en el estado de salud de cada familia. Mucha gente de la comunidad todavía muestra los signos de los prolongados períodos de dura vida que pasaron huyendo del Ejército. Pero hoy sus hijos tienen mejores oportunidades para el futuro. "Los niños ya no juegan en el lodo y el polvo, y eso ayuda a que estén más sanos" dice Sabina. "Poco después de que llegamos aquí nos dieron techos e instalaron el agua. Eso ayudó mucho, los niños ya no se enferman como antes", concuerda Jacinto Raimundo Maton, que se sienta y ve el valle desde su nuevo hogar, mientras la brisa fresca sopla contra su cara. Hoy los jóvenes también tienen la oportunidad de asistir regularmente a la escuela, aunque la escuela que el gobierno construyó en una de las pendientes de las montañas no puede satisfacer la demanda de los setecientos niños menores de doce años que hay en la comunidad.

Encaramado en lo que eventualmente será el techo de su nuevo hogar, Sebastián Chávez, de treinta y seis años, dice que el trabajo de construcción también ha sido un proceso de aprendizaje. Alianza, la ONG local, procuró trabajadores calificados, pero la mayor parte del trabajo duro ha estado a cargo de los residentes mismos. "Tuvimos que aprender en el trabajo. En las montañas vivíamos en casas de varitas, no sabíamos como juntar estas cosas", dice con orgullo mientras señala los pilares de concreto que sustentarán el techo. Para los campesinos pobres como Sebastián, desposeídos de la tierra donde vivían antes de la guerra, tener una parcela de tierra que puedan llamar suya es un gran paso hacia delante. "En realidad estamos muy complacidos porque somos dueños de esta tierra. Nunca pensamos que íbamos a poder decir "esto es mío". Poco a poco vamos a poder hacerla producir, pero, por ahora, es suficiente tener una parcela para uno solo".

 


Tour virtual de las nuevas comunidades


La contribución de ECHO-OXFAM GB a la reconstrucción y el reasentamiento en El Tesoro:

  • Instalación de agua potable a 450 hogares
  • 450 Techos temporales y materiales de construcción para mejorar405 de sus viviendas
  • Medicinas, personal médico para la clínica comunal y capacitación a promotores de salud y comadronas.
  • Herramientas agrícolas, semillas, herbicidas, granos para cada familia
  • Leña, jabón, azúcar vitaminada y utensilios de cocina para cada hogar
  • Molinos de maíz para la comunidad


Jacinto Raimundo Matón

"Hoy hay un cambio en como vivimos, pero necesitamos desarrollo, producción. Antes todo era sufrir, aunque gritáramos pidiendo ayuda nadie nos oía.
 Pero desde que salimos a la luz pública todo cambió. Espero que nuestros hermanos y hermanas nos sigan dando apoyo. No como el gobierno, que no ha hecho nada..."

"Ahora ya no hay armas, no oímos más balazos, pero lo que sí oímos es los sonidos de la pobreza, el alto costo de la vida, la miseria..."

"Nunca pensamos que las cosas iban a cambiar, hemos estado luchando para lograr la paz. Lo que tenemos no es tranquilidad total, es como la mitad, pero es un cambio. Al menos no tenemos que estar preocupándonos del Ejército toda la vida, o de las bombas. Eso era en todo lo que pensábamos antes, ahora es diferente, es más pacífico... tenemos una luz al final del túnel, no es como los tiempos de antes...